Hay tradiciones que no se explican… se sienten ✨
En Vuvalu hay una muy especial que se repite todos los años, la noche del 24 de diciembre. Cuando la tienda ya está en silencio, cuando las luces bajan su intensidad y la ciudad empieza a dormirse, Papá Noel nos visita. Sí, así como lo lees. Entra despacito, con paso tranquilo y mirada cómplice, para recoger la ropita y los complementos que tantos niños y niñas le han pedido con ilusión como regalito de Navidad.
Porque Papá Noel lo sabe. Sabe que aquí se guardan esas prendas que no son solo ropa: son sueños doblados con cuidado, lazos que esperan ser estrenados, zapatos que aún no han dado su primer paso y detalles elegidos con cariño por familias que piensan en cada gesto. Y él, que es muy sabio, vuelve cada año a por ellos.
Nos encanta imaginarle recorriendo la tienda, revisando perchas, tocando tejidos, sonriendo al ver cada conjunto preparado con tanto mimo. Seguro que más de una vez se detiene y piensa: “Este lo va a abrir con los ojos muy abiertos” o “Este regalo va directo al corazón”. Porque en Vuvalu, incluso Papá Noel sabe que los pequeños detalles son los que hacen grande la magia.
Este año estamos deseando verle de nuevo. Con esa emoción que se siente en el estómago, con esa ilusión infantil que nunca se pierde del todo, ni siquiera cuando ya somos mayores. La tienda ya está lista, los deseos también… y nosotros no podemos dejar de sonreír al pensar que, muy pronto, volverá a pasar por aquí.
Porque cuando Papá Noel entra en Vuvalu, no solo recoge regalos.
Recoge ilusión, recuerdos y un poquito de infancia.
Muy pronto… 🎄🤍